lunes, 28 de septiembre de 2009

Trueque

¿Y qué quieren las mujeres? Ciertamente algo distinto a lo que quieren los hombres.

¿Se vale entonces intercambiar deseos por deseos?
¿Interes por interes?

Una complacencia recíproca que mantenga las almas sin daño pero bajo engaño.

Los principes no existen y las principesas tampoco...
No existen, ¿cierto?
Lo único que queda entonces es encontrar una sinceridad que te regale lo que deseas... a cambio de los suyos.

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