¿Y qué quieren las mujeres? Ciertamente algo distinto a lo que quieren los hombres.
¿Se vale entonces intercambiar deseos por deseos?
¿Interes por interes?
Una complacencia recíproca que mantenga las almas sin daño pero bajo engaño.
Los principes no existen y las principesas tampoco...
No existen, ¿cierto?
Lo único que queda entonces es encontrar una sinceridad que te regale lo que deseas... a cambio de los suyos.
Es cierto que la vida de a dos es más linda... pero debo recordar que no puedo dejar mi felicidad en las manos de otro.
Lo malo no es estar solo... sino sentirse solo. (¿O era al revés? Nooo.... estoy seguro que era así.)
Mientras más necesito, menos están. Mientras más problemas, menos palabras. Mientras más dudas, menos salidas.
Quizas sea mejor asi, y probablemente aún no me doy cuenta que es la gente la que me confunde y la causa de todos los problemas; y que por ende, mientras más alejado me dejen más fácil será deshacerse de todo...
Hoy comencé a darme cuenta del error que cometía al pensar que había más gente. La soledad es una constante.
Pero ya no me equivoco. La soledad no es no tener a nadie cerca, y sentirse en medio de la nada. La soledad no es tampoco sentir que a nadie le importas, que nadie te quiere, o que no tienes amigos.
Soledad es que cada persona tiene un camino propio, alejado y distinto del de cualquier otra persona. Cada uno camina sobre sus propias huellas. Las mismas que van conformando y definen la vida de cada uno.
Quizas podría tener a mucha gente a mi lado; pero a nadie sentiría cerca, porque sus pasos son distintos a los míos. También puedo tratar de acercar mis pasos a la gente; pero esa es una tarea que me cansé de repetir, porque no consigo nada.
Y al final ese fue mi error: cuando creí encontrar a alguien que caminaba - y que pensé caminaría - a mi lado... terminó por demostrarme que por mucho que torciera yo mis pasos nunca la acercaría.
Hoy miro desde el paralelismo del camino - tal como alguien me lo trató de enseñar-. Hoy sólo busco en mis propios pasos lo que me hace feliz.
A veces me pregunto por qué vuelvo siempre a hacer las mismas cosas, las mismas tonteras de siempre.
Ponerme a recordar... Darle vueltas a los mismos temas tratando de buscar respuestas a un montón de por ques como si fuera a poder encontrarlas... Intentar las cosas una y otra vez pensando que algún día van a cambiar...
Quizás a los ojos de cualquiera parecería que sólo me estoy quedando pegado en el pasado. Y que lo único que hago es quejarme por todo, porque nada me resulta como yo quiero que salga.
Pero no.
Si le doy tantas vueltas a los mismos temas es porque cada vez que vuelvo a hacerlo, logro expiar el pasado un poco más. Y porque cada vez que vuelvo a intentar y a encontrarme con lo mismo, dejo de pensar en toda la importancia que alguna vez le di a todo aquello.
Cada giro me saca un poco más de donde no pertenezco. Y cada vuelta a lo mismo me muestra cómo es en verdad la gente.
(Sí, sí, sí, sí... Lo más probable es que igual vuelva a intentar las mismas cosas e igual me vuelva a caer... Pero hoy no; quizás mañana)
¿Por qué debería esforzarme por cumplir tus espectativas, si tú no cumpliras las mías?

¿EXISTEN LOS VALORES?
A veces llegan hasta la isla mensajes, textos, presentaciones que provocan en el Náufrago sentimientos encontrados: ¿son de esperanza? ¿son utopías? ¿nuestro mundo sigue un rumbo sin retorno? ¿es la edad la que me impulsa a un cierto pesimismo? ¿será verdad que aún queda mucho de niño en mí? ¿por qué no intentarlo tozudamente?
Más allá de todo lo que ves, más lejos que todos los pronósticos, por encima de todas las circunstancias adversas, intentarlo, aunque te llamen loco, iluso, ingenuo, inocente... valores que no cotizan en ninguna bolsa y sin embargo son eficaces, son humanos, siguen siendo válidos.
De todos modos aquí quedan por si a alguien le apetece cerrar un momento los ojos y soñar con un mundo así. A pesar de todo, es absolutamente necesario que debamos intentarlo
Siempre me ha gustado pensar en el papel que cada uno toma en su vida y el porqué de ese rol, y siempre me causó sensación esa metáfora de que la vida es un teatro y que nosotros somos sus anfitriones. Es inevitable que a veces nos sintamos en una tragedia y otras en el extremo más ridículo de una comedia; y creemos que hemos de entusiasmar a ese público que ha venido a ver nuestra obra cuando ignoramos que ese público somos nosotros mismos. Ese aplauso no vendrá dado por nuestras lágrimas ni por nuestros gozos, ni tan siquiera por un acto bien acabado; sino por el aprendizaje al que nos sometemos al comenzar la obra y la emoción que seremos capaces de causar a aquél que nos observa.
El telón se abre y empieza una carrera de vértigo. Unos danzan y otros cantan, mientras que unos mueren otros ríen, y poco a poco vamos formando una historia un tanto caprichosa. Nos movemos a través de unos hilos invisibles que trazan el camino que nunca se ha de volver a pisar, y nos pasamos medio drama añorando todo aquello cuánto sucedió; a veces, hasta convirtiendo la tragedia en algo divertido. No comprendemos el sentido de nuestra obra hasta que la vemos acabada, por eso siempre seremos manantial de dudas y reflexiones, de las que seremos cómplices y haremos cómplices a nuestros más allegados.
A unos se les daña el corazón demasiado pronto y nunca más vuelven a abrir sus sentimientos al mundo, a otros sin embargo les encanta caerse una y otra vez en el mismo charco y ensuciarse cuántas veces haga falta. Una sonrisa es atrapada con una mirada que la escudriña con recelo, un beso acaba siendo la clave de una perfidia muy trascendente en nuestra obra; nos miramos a nosotros mismos pensando que podemos ser jueces de la historia de otro protagonista, sin llegar a comprender nunca que allá donde miramos se esconden mil detalles que hemos obviado.
Somos verdugos y víctimas de nuestros actos, y unos observadores pésimos. Escribía Oscar Wilde: “La tierra es un teatro, pero tiene un reparto deplorable”. Una visión un tanto pesimista quizá para el que le tocó vivir y asumir un rol bastante incierto, siendo aquél que se posaba absorto en un rincón admirando la belleza del drama que se presentaba ante sus ojos. Todos, en algún momento de nuestras vidas, asumimos un papel u otro, y al final vamos cogiendo una parte de aquí y otra de más allá, formando eso que amamos con tanto fervor y vanidad. No conciliamos la idea de que esto se pueda acabar en cualquier momento, porque lo único cierto es que nunca sabemos cuando se cierra el telón.
Mi lista de blogs
-
Simplemente HermosoHace 11 años
-
COMO HACER TU PROPIO DROPBOX CON OWNCLOUDHace 14 años
-
Uno CreceHace 16 años
-
Archivo del blog
-
▼
2009
(60)
-
▼
septiembre
(9)
- Trueque
- "... ¿puede alguien escuchar?necesito hablar¿puede...
- Es cierto que la vida de a dos es más linda... per...
- Lo malo no es estar solo... sino sentirse solo. (¿...
- Hoy comencé a darme cuenta del error que cometía a...
- A veces me pregunto por qué vuelvo siempre a hacer...
- Equilibrio
- ¿EXISTEN LOS VALORES?A veces llegan hasta la isla ...
- Siempre me ha gustado pensar en el papel que cada ...
-
▼
septiembre
(9)

